El jardín del invierno

Blog de reseñas literarias de @SilenZahra

Pídeme lo que quieras ahora y siempre, Megan Maxwell

en 30 septiembre, 2013

¡Hola a todos!
He pasado mucho tiempo sin subir una reseña y es mayormente debido a lo que me sucedió con la erasmus, pasaos por aquí si os queréis enterar. Ahora ya estoy a punto de empezar las clases con normalidad, así que espero ir subiendo una o dos reseñas por semana 🙂

pidemeloquequieras2

Título: Pídeme lo que quieras, ahora y siempre
Autora: Megan Maxwell
¿Saga? Pídeme lo que quieras #2.
Editorial: Planeta
ISBN: 9788408105473
Número de páginas: 432
Publicación: Febrero de 2013
Género: Romántica, erótica
Sinopsis: Después de provocar su despido de la empresa Müller, Judith está dispuesta a alejarse para siempre de Eric Zimmerman. Para ello y para reconducir su vida decide refugiarse en casa de su padre, en Jerez. Atormentado por su marcha, Eric le sigue el rastro. El deseo continúa latente entre ellos y las fantasías sexuales están más vivas que nunca, pero esta vez será Judith quien le imponga sus condiciones, que él acepta por el amor que le profesa. Todo parece volver a la normalidad, hasta que una llamada inesperada los obliga a interrumpir su reconciliación y desplazarse hasta Munich. Lejos de su entorno, en una ciudad que le resulta hostil y con la aparición del sobrino de Eric, un contratiempo con el que no contaba, la joven deberá decidir si tiene que darle una nueva oportunidad o, por el contrario, comenzar un nuevo futuro sin él.

RESUMEN
Judith se separó de Eric de forma drástica y abrupta y se marchó a Jerez, junto a su padre, donde está tratando de rehacer su vida. Durante un tiempo se encierra en sí misma, queriendo olvidar a Eric y sin permitir que nadie le hable sobre el tema.

Pero él no va a dejarla marchar tan fácilmente. Tras buscarla incansablemente, Eric da finalmente con ella y emplea toda su artillería para recuperarla. Sin embargo, Judith está ya harta de él y no va a ponérselo fácil en absoluto…

Después de todo lo sufrido, de la desconfianza, de los celos, de los cabreos… Judith se ha cansado de tener que soportar los malos humos de su ahora exjefe y prefiere continuar con su vida lejos de él.
Por desgracia, no le va a resultar tan sencillo como pensaba…

MI OPINIÓN
Como sabéis, la primera parte de esta saga no me dejó del todo convencida y casi estaba dispuesta a no seguir con ella. Sin embargo, el segundo libro me lo regalaron, y para qué negarlo, he de admitir que un poquito intrigada sí que me quedé. De modo que me decidí a darle una oportunidad y, sinceramente, me ha convencido un poquito más que el primero.

Personajes. Judith y Eric siguen siendo igual de testarudos, cabezotas y orgullosos que en la primera parte, y por tanto, ambos me desesperaban. Ella… yo diría que está un poco loca, porque a veces tiene algunas salidas, algunos prontos, que te quedas pensando: “¿Pero qué hace/dice esta loca?” Por lo menos esa era mi reacción xD Es que parece que actúa para enfadar a Eric, de verdad…

Claro que él tampoco tiene ningún derecho a prohibirle nada y eso es algo que ambos deberían haber hablado desde un principio. Porque, tras el broncazo del primer libro y la reconciliación (era obvio que la habría, o no merecería la pena que hubiese otra novela), Judith se muda a Alemania, con él y su familia, pero parece que el propio Eric no la quiera allí.

No sé, a medida que avanza la historia, vemos cómo Judith trata de encajar en el hogar de su Iceman, pero es él quien no se lo permite. Casi no le deja acercarse a su sobrino Flyn (quien, por cierto, menuda telita tiene), no quiere que decore un poco la casa a su gusto (a fin de cuentas, ahora ella también vive allí, así que tiene derecho, ¿no?) y ni siquiera le “permite” hacer lo que ella ya está habituada a hacer desde que vivía en España, como por ejemplo, el motocross.

En fin, yo en la relación de ellos dos veo que falla la confianza. Que se querrán muchísimo y disfrutarán muchísimo del sexo, pero que ella tenga que ocultarle a él que aún practica motocross y ciertas cosas más que van apareciendo poco a poco, precisamente porque él es un “ogro” que se enfada si ella no hace lo que él desea… No ya en el ámbito del sexo, sino en todo. Vamos, el motocross es un ejemplo. Judith, y no es la única, debe ocultarle ciertas cosas a Eric para no “hacerlo enfadar”, pero ¿quién demonios se cree él que es para poderle prohibir nada a ella?

Al margen de la pareja protagonista, he de decir que Flyn es detestable. De acuerdo, es un niño y no ha tenido una vida fácil, pero creedme cuando os digo que se las trae. Luz, la sobrina de Judith, sabe comportarse mucho mejor aun siendo más pequeña, y a ella no te dan ganas de darle una bofetada de vez en cuando para bajarle los humos; cosa que sí sucede con el sobrino de Eric.

Por otro lado, una constante en las novelas de esta mujer es que siempre, SIEMPRE, la familia de alguno de los implicados (o de los dos) tiene que meter las narices en su relación de pareja. El ejemplo más claro que se me ocurre (de otras novelas de Megan, I mean) es Los príncipes azules también destiñen. Y en ¿Y a ti qué te importa?, el cual reseñaré próximamente, también ocurre lo mismo. Vale que la familia desee que los dos protagonistas acaben juntos, pero es cosa de ellos el solucionar las cosas o no. El que tengan que meterse de por medio y tratar de convencerlos para que perdonen al otro (o lo que sea), a mí me parece excesivo. De metomentodo.

Escritura. Esta saga, a diferencia de otras novelas de Megan, está escrita en primera persona desde el punto de vista de Judith. He de decir que, comparándola con los otros libros de la autora, el estilo me parece mucho más claro, más cuidado; pero al mismo tiempo, también se repite demasiado. Si me diesen un euro por cada vez que la palabra “sonrío” aparece en esta segunda novela, ahora mismo sería rica; y lo mismo con otras muchas expresiones que Megan explota hasta la saciedad (por ejemplo, la de veces que Judith se refiere a Eric como “mi alemán” o “mi Iceman”).

Edición. Psché… Las portadas de los tres libros de la saga me parecen calcaditas a las típicas de literatura erótica que saturan ahora las librerías. Un fondo negro con un objeto cualquiera en el centro, bien sea una corbata, un gemelo o, en este caso, una flor. Todas iguales, así que en esto, me temo, suspendida.

Historia. Por suerte, en este segundo libro nos encontramos menos escenas sexuales, y las que hay, por lo menos a mí, ya no “sorprenden” tanto debido al hecho de que ya aparecieron algunas bastante fuertes en el primer libro. Aquí la trama principal consiste en ver cómo Judith se adapta a su nueva vida en Alemania, junto a su Iceman y ganándose poco a poco al rebelde Flyn; y eso es lo que me ha enganchado, el ver cómo Judith aprendía a desenvolverse en ese nuevo entorno. Las escenas sexuales me han parecido un simple añadido a dicha trama.

¿Lo mejor? La trama principal.
¿Lo peor? La relación, tan llena de secretos, de Eric y Judith.

¿Lo recomiendo? Si te has leído el primer libro y tienes curiosidad, morbo o simplemente te apetece, go on. Y si el primero no te convenció, quizás éste sí lo haga; a mí me ha pasado.

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