El jardín del invierno

Blog de reseñas literarias de @SilenZahra

Sobre Sueños de Piedra y la ARC

en 21 octubre, 2015

¡Hola a todos!
Creo que ya iba siendo hora de que me pasara por aquí 😛 Han pasado muchísimas cosas desde la última vez que posteé y, además, os debía una reseña. Sólo que esta no va a ser una reseña cualquiera, sino que la voy a entremezclar con una crónica de la ARC, es decir: la Andalucía Reader Con.

Aviso desde ya de que esta entrada es larga. MUY larga. La más larga, de hecho, que he escrito hasta ahora en este blog. Ye be warned.
Dicho esto, empecemos.

Sueños

Lo primero que tengo que decir es que me moría de ganas de leer Sueños de piedra. Creo que la noticia de su publicación saltó en primavera, con el detalle de que saldría en septiembre, que es el mes en que cumplo años, así que desde ese momento ya estuve repitiendo hasta la saciedad que me gustaría que me regalaran ese libro. Y me lo regalaron, sí; de hecho, el libro salió el día 21, mi chico lo compró dos días más tarde y, hasta el 29 (que es mi cumple), me tuve que aguantar hasta que por fin pude abrir el paquete.

Pero mereció la pena.

Sueños de piedra cuenta la historia de tres personajes completamente diferentes entre sí que acaban compartiendo camino, aventuras y, en el caso de dos de ellos, algo más. La novela nos narra, en sí, ese viaje, pero algo de lo que cualquier lector se da cuenta desde el primer momento es de que no se trata de un viaje sólo a través de Marabilia (el continente fantástico en el que se desarrolla toda la trama), sino que también es un viaje introspectivo que realizan todos los personajes, en especial dos de ellos: Lynne y Arthmael, que son, además, los que narran la historia.

Por un lado tenemos a Arthmael, príncipe de Silfos. Es el único hijo del rey, por lo que le corresponde a él heredar, debido a lo cual siempre se lo han puesto todo por delante; vamos, que Arthmael nunca ha tenido que luchar por conseguir nada. Simplemente, nació siendo príncipe y se ha criado entre algodones, y ahora, cuando ya es un adulto hecho y derecho, se dedica a frecuentar las tabernas de la capital, Duan, y… poco más, aparte de darse algún que otro revolcón con cualquier muchachita con la que se cruce.
Vamos, que, como he dicho, Arthmael nunca ha tenido que luchar por conseguir nada de lo que tiene.

Hasta ahora.

De hecho, el libro comienza cuando Arthmael descubre que sí va a tener que luchar por algo que él siempre había tomado como suyo: la corona de Silfos. El rey Brydon, de manera inesperada, ha decidido que no sea Arthmael quien herede, sino Jacques, su hijo bastardo, que, sin embargo, es mayor que Arthmael. Y lo raro del asunto es que, aunque Jacques sea mayor y, por tanto, tenga más derecho, en realidad es un hijo ilegítimo del rey, lo que automáticamente lo deja fuera de cualquier oportunidad de convertirse en monarca.
Al menos, en teoría.

En realidad, Jacques parece estar mejor preparado para reinar, el pueblo lo quiere y ha hecho mucho por Silfos, ya que ha terminado perteneciendo a la nobleza del país. Para Brydon, estos son motivos suficientes para escogerlo como heredero; para Arthmael, desde luego, no son más que chorradas.
Chorradas que, sin embargo, le suponen un desafío.

Y así es como Arthmael termina abandonando el palacio en el que se ha criado, en mitad de la noche, armado sólo con su espada, dispuesto a viajar por toda Marabilia y convertirse en un héroe al que cualquier pueblo se enorgullecería de llamar rey.

Y así es como termina topándose con Lynne.

Lynne no tiene nada que ver con la nobleza, sino todo lo contrario: es prostituta. Lo ha sido desde los catorce años y, de hecho, es el único modo de subsistencia que conoce, pues es consciente de que, en Marabilia, las mujeres dependen por entero de los hombres. Lo cual es algo con lo que a ella le gustaría romper, ya que quisiera convertirse en mercader, pero no se ve capaz de hacerlo. Al fin y al cabo, todos los días, lord Kenan, el dueño del burdel donde ella vive y trabaja, le repite que lo único para lo que puede servir una mujer es para satisfacer a un hombre.
Y, quieras que no, si te repiten eso cada día de tu vida durante tu adolescencia, es inevitable que acabes creyéndotelo, aunque sólo sea un poquito.

Pero Lynne ya está harta. Ha tenido una vida muy difícil y ha decidido de que ha llegado el momento de cambiarla para bien. Está convencida de que, si lo intenta lo suficiente, si pone el suficiente empeño, lo logrará, pero para eso tiene que romper con su pasado o, al menos, superarlo, aprender a vivir con él y mirar hacia delante. Ella quiere ser capaz, quiere poder hacer lo que le venga en gana sin depender de ningún hombre, pero le cuesta terminar de creérselo y superar su inseguridad.

Inseguridad que se ve acrecentada cada vez que lord Kenan abre la boca. El hombre está encaprichado con Lynne, por lo que no se muestra en absoluto dispuesto a dejarla marchar. No sólo continúa comiéndole la cabeza acerca de lo único para lo que realmente sirve una mujer, sino que pretende, digamos, demostrarle que ella le pertenece. Y no lo hace sólo hablando, no sé si me entendéis.
El caso es que Lynne tiene que acabar tomando medidas desesperadas y, de prostituta, pasa a convertirse en asesina (esto no es un spoiler porque es algo que pasa en el primer capítulo de Lynne, y además te lo da a entender la sinopsis, so, no spoiler).

Al final, Lynne tiene que huir del burdel para que no la condenen por asesinato, y, mira tú qué casualidad, se acaba topando con el príncipe de Silfos, el cual, aunque ella aún no lo sepa, se dispone a abandonar la ciudad. Así que Arthmael tiene que guiar a Lynne hacia la salida secreta de la capital, ya que ella utiliza un arma muy convincente y, claro, así es imposible resistirse a obedecerla. Cuando, por fin, salen de Duan, ambos se disponen a separarse, ya que se detestan mutuamente, pero entonces entra en escena Hazan.

La primera vez que aparece, Hazan es una rana. Una rana parlante que no sabe en qué reino se encuentra, pero que sabe que tiene que llegar a Verve. Cuando, al fin, vuelve a ser un humano, Hazan resulta ser un niño de catorce años que ha sido expulsado de la Torre de magia en la que estudiaba por su extrema torpeza. Esto no ha hecho sino acrecentar sus ganas de aprender, y más teniendo en cuenta que debe encontrar un remedio para la enfermedad de su hermana, motivo por el cual necesita llegar a Verve.

Hazan resulta ser la causa por la que Arthmael y Lynne aceptan viajar juntos. Cada uno de los tres personajes persigue distintos objetivos, pero si algo tienen en común es que todos quieren viajar. Algunos sin rumbo fijo, otros con un destino concreto, pero necesitan atravesar Marabilia, y qué mejor que hacerlo juntos para protegerse unos a otros. De este modo, Arthmael podrá efectuar grandes hazañas que lo conviertan en un héroe; Lynne podrá ver qué productos podrían venderse de un país a otro; y Hazan podrá encontrar la cura para la enfermedad de su hermana.

Y así es como empieza la aventura a través de Marabilia.

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Viajando con Arthmael y Lynne, ha sido imposible que esta odisea fuese aburrida. Arthmael es de esos personajes con los que te partes de risa, pero de reírte a carcajadas, porque tiene una forma de pensar que es, a un mismo tiempo, la de un adulto y la de un niño. Como ya hemos podido ver, piensa todo el rato en sexo, en acostarse con cuantas chicas pueda, en mirarle el culo a Lynne, y más cuando ella cambia su vestido por unas calzas que realzan su figura. Eso se entremezcla con su arrogancia, pues, al ser un príncipe heredero y haber sido criado entre algodones, Arthmael está muy pagado de sí mismo. Quizá estos sean los motivos de que piense de una manera excesivamente simple, hasta el punto de que apenas es capaz de pillar las ironías y se lo toma todo al pie de la letra.

Algo que me ha encantado de él es que está todo el rato poniéndose motes a sí mismo: Arthmael el Humillado, Arthmael el Poeta, Arthmael el de la Cálida Capa (esta fue buenísima xD), Arthmael el Nunca Coronado… Entre eso y las perlitas que suelta dándose aires de suficiencia, como, por ejemplo, ese “Ah, soy esclavo de mi propia belleza” que es que me mató, de verdad que es genial leer a este personaje. Es que, incluso en las situaciones más serias, había algo que él decía, pensaba o hacía que le daba, digamos, el punto cómico al asunto. Al menos en la primera mitad del libro, porque luego las cosas se ponen demasiado serias hasta para él. Y ahí es donde le vemos evolucionar como personaje, pero creo que eso mejor me lo reservo.

Y, sí, esto todavía va para largo. Ya que cada vez blogueo menos, qué menos (valga la redundancia) que esmerarme y hacer entradas largas (valga la redundancia again). Vamos, que todavía queda, así que sacad las palomitas y poneos cómodos. Y, sobre todo, disfrutad de la reseña (lo que resta de ella) y la crónica.

Ahora es el turno de Lynne, una chica que ha sufrido demasiado para ser todavía tan joven. No sólo vio morir a sus padres, sino que, al quedarse sola, acabó teniendo que subsistir en la calle. Así estuvo durante cuatro años, en los que se veía obligada a robar para sobrevivir y a buscar refugio en cualquier lugar para resguardarse de la lluvia y el frío.

Entonces, cuando Lynne tenía ya catorce años, un noble la abordó un día y le ofreció un trabajo a cambio de techo y comida. La chica no se lo pensó dos veces; hubiera dado cualquier cosa por tal de dejar de mendigar. Por tanto, siguió al noble, que se presentó como lord Kenan, ansiosa por comenzar a ganarse la vida.

Lo que ella no se esperaba era que tendría que ganarse la vida ofreciendo su propio cuerpo a cambio, como una especie de sacrificio. Sin su consentimiento, desde luego.

La historia de Lynne es de las más duras que me he encontrado en un libro últimamente. De hecho, diría que la última tan dura que leí fue la de La ladrona de libros, y hace ya más de un año que leí esa novela, así que imaginaos. Cada vez que se descubría un nuevo detalle, cada vez que Lynne se veía obligada a enfrentarse a su pasado, se me encogía el corazón. Es que no me lo quería ni imaginar, de verdad, porque yo en su situación creo que me habría muerto o algo (para empezar, yo ni de coña hubiera sobrevivido mendigando en la calle). Y hay una escena en concreto que… Bueno, hay más de una, pero esta en concreto es que… de verdad, no tengo palabras. No lo aclaro para no spoilear, pero es realmente muy duro leer a Lynne (sobre lo que ha tenido que sufrir, me refiero). No me quiero ni imaginar lo que habrá sido escribirla y meterse en su piel.

Claro que precisamente ahí es donde reside la fuerza de Lynne. Ahí es donde vemos que es un gran personaje, que tiene muchísimo que ofrecer y que quiere hacerlo, que quiere lograr su objetivo de ser mercader y no depender de nadie, y menos de un hombre. Pero, para conseguirlo, primero tendrá que cerrar sus heridas, aprender a mirar hacia delante y, sobre todo, aprender a quererse a sí misma. Lord Kenan le ha hecho mucho daño, no sólo físico, y Lynne prácticamente se impone barreras a sí misma sin darse ni cuenta. Así que tiene que aprender a superarlas.

Esto es algo que me ha gustado mucho de este libro: que no se trata simplemente de una historia de fantasía. Para empezar, es una novela de personajes, ya que llegamos a conocerles realmente bien, de tal forma que casi podríamos cruzárnoslos por la calle (me encantaría cruzarme a Arthmael de Silfos por la calle, seriously). Y no sólo eso, sino que vemos cómo son por dentro, cómo van evolucionando, cómo luchan contra sus propios miedos para cumplir sus respectivos sueños.

Y, entremezclado con todo eso, hay una dosis de realidad.

Me ha encantado que las autoras no se hayan ceñido a narrar una historia de fantasía. Como bien dijo Iria en la presentación de Sevilla, los personajes no son tales, sino personas, personas reales de carne y hueso que sienten y padecen. Y el mundo en el que viven está siendo o ha sido muy cruel con ellos, lo que los hará evolucionar e, incluso, llegar a respetarse unos a otros, cosa nada sencilla ni para Lynne, ni para Arthmael.

Marabilia es un continente inventado, pero, por desgracia, tiene muchísimo en común con el mundo que conocemos. Por ejemplo, como bien vemos a través de Lynne (y de Arthmael también, pero sobre todo de ella), las mujeres son meros objetos que son empleados por los hombres para divertirse y/o para reproducirse. Punto. La prueba es que Lynne, habiendo podido ejercer cualquier trabajo para subsistir cuando era pequeña, fue forzada a convertirse en prostituta. No le preguntaron, no le dieron otras opciones; simplemente, la obligaron. Era mujer, era pequeña, era dependiente, era una mendiga; no podría haber abandonado la vida en las calles de otro modo. En Marabilia, al menos, no.

Es por esto por lo que Lynne no se ve absolutamente capaz de querer a nadie. No se quiere a sí misma debido a todo lo que Lord Kenan le ha dicho desde que la “salvó” de la calle, y no es de extrañar; así que no se ve capaz de amar a nadie. Ella odia a los hombres y no cree que haya ni uno solo que merezca la pena, así que procura mantenerse alejada de ellos, especialmente de Arthmael.

El cual, por cierto, debo decir que me sorprendió para bien a lo largo de la historia. Cierto es que empieza siendo un príncipe bastante tonto y demasiado mujeriego, pero parece tener muy claro lo que es realmente el amor. Él se acuesta con mujeres por diversión, pero no quiere poseer a nadie, atar a nadie, robar a nadie su libertad; nunca ha sentido amor (amor romántico, me refiero), pero sabe que implica respeto, confianza, libertad, y no pertenencia, sumisión o cosas por el estilo. Lo tiene muy claro desde el primer momento y eso hizo que me gustara todavía más.

Así pues, en esta novela podemos encontrarnos una crítica a la sociedad actual, que parece tener una idea equivocada de cómo funciona el mundo, de cómo funciona el amor, de para qué estamos aquí las personas, en especial las mujeres. Es decir, afortunadamente no se piensa igual en todas partes del mundo, pero el machismo existe, ha existido y me temo que seguirá existiendo. Por eso hace falta este libro. Por eso, y porque hay que demostrar que amar a alguien no significa retenerle, sino respetarle, ayudarle a conseguir sus sueños, esperarle si es necesario. El amor no es pertenencia, como bien saben ambos personajes, ni mucho menos debe una mujer someterse al hombre con el que se casa o mantiene una relación; ni al revés tampoco, por supuesto. Y creo que estos mensajes, esta crítica, han quedado bastante claros en la novela, y lo mejor es que no están metidos con calzador; no es algo que parezca forzado, sino totalmente natural y lógico.

Pero me estoy olvidando de Hazan. Hazan, ese pequeño mago que provoca que Arthmael y Lynne acepten viajar juntos; Hazan, ese aprendiz que fue expulsado de la Torre de hechicería por ser demasiado torpe; Hazan, ese muchacho que se lanza a la aventura por tal de encontrar una cura para su enferma hermana mayor. Hazan, la representación de la inocencia, el “personaje cuqui”, en palabras de las propias autoras. Hazan, ese niño adorable al que todos querríamos tener como hermano pequeño (yo me incluyo).

Hazan, como ya he dicho, es un torpe mago con el que Lynne se topa al salir de Duan, y se decide enseguida a acompañarlo. No obstante, Arthmael, que llega justo detrás de ella, escucha al hechicero hablar acerca de su hermana y de inmediato decide que debe ser él quien lo acompañe; así, podrá convertirse en el héroe que salvó a una pobre chica enferma.
El caso es que, cada cual por sus propios motivos, tanto Lynne como Arthmael terminan uniéndose a Hazan.

Hay algo que no me ha cuadrado de Hazan y es que lo veo demasiado inocente para la edad que tiene. Quizá en Marabilia pueda tener esa suerte, pero ese es el único aspecto que no me ha parecido del todo creíble. Es decir, tengo una prima de trece años que es mil veces menos inocente que Hazan, y no en el mal sentido, sino porque es muy madura para su edad y ha dejado atrás, al menos, parte de su inocencia. Y otros de mis primos, a los catorce años, tampoco eran así de inocentes; yo misma no lo era ya tanto como cuando tenía, qué sé yo, ocho años, y por lo que veo a mi alrededor, diría que los niños de hoy, a eso de los once-doce años, ya empiezan a dejar de ser inocentes.

De todas formas, esto sería lo único menos lógico que le he visto a todo el libro, y lo he basado por entero a mi experiencia personal, por supuesto. No digo que no haya niños de catorce años inocentes; simplemente, yo no los veo.

Pero eso ya sería otro tema y yo estoy aquí para aconsejaros que leáis Sueños de piedra. Si con lo que os he contado no os ha parecido suficiente para animaros a conocer a Lynne, Hazan y Arthmael y acompañarles por toda Marabilia, dejadme deciros que, además, la novela está escrita de una manera maravillosa (¿o debería decir marabiliosa?). Las ideas, los personajes, los escenarios, la acción… Todo se va introduciendo de la manera adecuada, de tal forma que no puedes hacer más que leer, leer y leer, pues te mueres por seguir leyendo a estos personajes, por saber qué será de ellos, si lograrán sus objetivos, si cambiarán las cosas entre ellos. El estilo de ambas autoras acaba fundiéndose en uno, de modo que es prácticamente imposible distinguir quién ha escrito a quién. Y eso es marabilioso (no podía evitarlo, sorry).

Y las autoras en sí son también marabiliosas. No os podéis imaginar lo genial que fue tenerlas por fin delante, hablando justo delante de mí y no a través de algún vídeo. Poderlas grabar tú, poderlas escuchar hablar de su novela y de cómo suelen escribir, de cómo se ponen de acuerdo entre ellas, de cómo van desarrollando cada historia que crean… Por poner un ejemplo, Iria siempre está a favor de matar a un personaje cuando deja de ser útil, mientras que Selene prefiere mantenerlo con vida, probablemente para hacerle sufrir un poco más; motivo por el cual Iria se considera “la buena” del dúo 😛

El compañerismo entre ellas, las bromas entre ambas, no hacen sino demostrar que son las autoras perfectas para escribir juntas. Saben quién debe escribir a cada personaje, saben qué quieren transmitir cada una con cada historia, saben cómo encajarlo, saben cómo desarrollar a los personajes y hacer avanzar la trama… Aunque algunos de sus métodos no parezcan demasiado serios que digamos. Por ejemplo, al principio de Sueños de piedra, en la primera mitad más o menos, los personajes van superando diferentes pruebas, tales como vencer a una criatura mágica o salir de un bosque encantado. ¿Y cómo eligieron Iria y Selene las pruebas a las que iban a someter a sus personajes?

Sacándolas, en plan “mano inocente”, de un recipiente (no recuerdo si era un cuenco, un tarro, un vaso…).

Fue así. Ellas mismas lo explicaron en la presentación de Sevilla mientras, en la calle, llovía a mares. Extraían el papelito, buscaban la manera de hacerlo encajar en la trama y, finalmente, lo escribían. ¡Y les funcionó! Todas esas pruebas encajan con el resto de la novela, con cómo los personajes van creciendo, con la suerte, buena o mala, que tienen a lo largo de su viaje. No especifico para evitar spoilers, pero creedme cuando os digo que todo ello encaja.

Y, en fin, sobre la presentación en sí, tuvo lugar, como digo, a eso de las 10.30 de la mañana del 10 de octubre en la Librería Beta, en Sevilla. Cuando yo llegué ya había llenazo, pero todavía faltaba gente por llegar, por lo que hubo quien tuvo que subirse a los pisos superiores y ver la presentación desde ahí. Yo tuve suerte de pillar un sitio en la planta baja, pero, aun así, estaba bastante atrás, por lo que no pude verlas del todo; bien me tapaban a Iria, bien a Selene, bien no veía a ninguna de las dos.

Pero el caso es que la presentación fue genial. La presentadora fue Concha Perea, autora a la que yo aún no conocía (de haber leído algo suyo, me refiero, no en persona), pero confieso que, al terminar el acto, me compré su libro allí mismo para que me lo firmara (y para leerlo, obviously), porque es que me encantó esta mujer. No podría haber habido una mejor presentadora, llevando el acto hacia delante con las preguntas apropiadas y haciendo constantes bromas con Iria; a quien, por cierto, es una delicia escuchar hablar. Se nota que es una chica con las ideas muy claras, que sabe lo que quiere y espera de la vida y qué debería cambiar el mundo para ser un lugar mejor.

Además, y esto va como pequeño detalle fangirl: ¡Iria me reconoció! 😀 Me saludó cuando me vio entre el público y, cuando dio comienzo la firma de ejemplares y, por fin, me tocó a mí (ni os imagináis la cola que había, de verdad), ella se levantó, me dio dos besos y me estuvo hablando, recordando que mi novio me había regalado Sueños de piedra por mi cumpleaños. Y yo flipaba, porque no sólo se acordaba de mí, sino que recordaba también lo que les conté por facebook, a ella y a Selene, acerca de mi ejemplar de Sueños de piedra. Vamos, que fue alucinante, y me dio muchísima pena tener que irme, pero, claro, mucha más gente esperaba para recibir su firma, así que, tras charlar un poquito con ambas y hacerme una foto que podéis ver aquí, salí de allí.

Claro que, tras la presentación de Sueños de piedra, tuvo lugar un interesante taller literario en el que participaron cinco autoras: Concha Perea, Iria G. Parente, Selene M. Pascual, Clara Cortés y Laura Tejada. Me encantó especialmente conocer a esta última, ya que habíamos hablado varias veces por twitter y tal, y además por fin pude conseguir su libro, que, no sé por qué, no aparece en las librerías de mi ciudad (?) Por suerte, en la Librería Beta vendían los libros de las cinco escritoras allí presentes, así que obtuve firmas en cuatro de ellos: Alianzas y Sueños de piedra, de Iria y Selene, que llevaba yo desde casa; Los mundos de Täryenn, de Laura Tejada, a la que me encantó por fin poder saludar; y La corte de los espejos, de Concha Perea, quien, como digo, fue una excelente presentadora, así que espero que me conquiste también a la hora de escribir.

Fue entonces, al acabar ambos actos, cuando me uní al grupo que formaba la Andalucía Reader Con, la primera quedada literaria de Andalucía. La verdad, tenía muchas ganas de experimentar algo así, ya que, al pillarme tan lejos la BLC y ser todo tan caro, nunca había podido ir a un evento por el estilo; así que la ARC fue la excusa perfecta. Y lo pasé genial, de verdad.

Lo cierto es que me costó un poquillo integrarme en el grupo, pero no por la gente en sí, sino porque a mí me cuesta mucho hablar con alguien a quien acabo de conocer o que directamente no conozco. Vamos, que soy tímida xD Pero, por suerte, eso no fue un impedimento a la hora de conocer a otros lectores andaluces a los que ahora sigo en sus blogs y en sus canales de youtube. De hecho, resultó que una de las chicas que me habló, cuando le dije “Soy Sandra”, me contestó “Yo también” y fue como… LOL xD Nos hizo mucha gracia que se diera semejante casualidad en una quedada de aquellas características. En fin, no es que conozca a muchas tocayas todos los días, por eso me sorprendió xD

Conocimos a los organizadores, Belén, Cris y Dani, en la Librería Beta, antes de la presentación de Sueños de piedra, y he de decir que hicieron una labor excelente al organizar todos los eventos, al llevarnos de aquí para allá, al preparar los juegos… Al principio parecía que la lluvia no nos iba a dar tregua, así que fuimos a comer a la Plaza de España para estar a salvo, pero al final pudimos ir al Parque de María Luisa sin problemas. Y no puedo dejar de mencionar el cachondeo que nos cogimos con el megáfono xD

En fin, fue un día genial en el que conocí a muchísima gente y en el que todo giró en torno a los libros, así que no pudo ser más perfecto 😀 ¡Espero de verdad que la ARC se siga repitiendo año tras año, igual que la BLC! (Y, quien sabe, igual algún día puedo permitirme ir a ambas y no sólo a la de mi comunidad.)

Tras la ARC, los juegos, sorteos y demás (no me tocó nada, of course), salí corriendo hacia el FNAC, ya que tenía que hacer algunas compritas antes de volver a casa y apenas disponía de hora y media (y del parque de María Luisa al FNAC hay una buena caminata). Al final acabé con varios libritos nuevos, algunos de ellos firmados por sus autoras, y con un juego nuevo que me tiene enganchadita. Podéis ver mis adquisiciones de ese día aquí.

Y, bueno, antes de despedirme ya por fin, quería recomendaros algunos de los nuevos canales de youtube que estoy siguiendo (la verdad es que, a lo tonto, me he dado cuenta de que sigo más de diez canales de booktubers, ¡me encantan!). Por ejemplo, los canales La cueva de Charles, María Herrera Fernández, Looking for a Snitch y La Estantería de Coral se han convertido en algunos de mis favoritos, y además en algunos de ellos podréis ver vídeos relacionados con la ARC. Para que veáis lo que fue aquello y la que se lió con el megáfono xD

En fin, creo que bastante larga se ha quedado ya la entrada, ¿no? 😛 Espero que os haya gustado si es que habéis aguantado y la habéis leído entera (¡gracias!), y, por supuesto, espero que os animéis a leer Sueños de Piedra, ya que, además, ¡hoy se cumple un mes desde su lanzamiento! 😀
¡Nos leemos!

PD: ¡Recordad que podéis encontrarme en las redes sociales!
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Si queréis consultar los libros que voy leyendo a lo largo del año, pasaos por aquí; si queréis ver las reseñas subidas hasta la fecha a este blog, pasaos por aquí.

PD2: Un día tengo que hablaros de los booktubers que sigo… Son tantos, tan geniales y con vídeos tan maravillosos… Queda apuntado como tarea pendiente, en caso de que os interese 🙂

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