El jardín del invierno

Blog de reseñas literarias de @SilenZahra

The snow child, Éowyn Ivey

en 15 septiembre, 2016

¡Hola a todos!

Sí, hace un siglo que prometí que traería esta entrada y lo cierto es que no tengo excusa para haber tardado tanto en subirla, más allá de las circunstancias de la vida. Además, ha pasado un milenio desde la última vez que escribí una reseña en condiciones, así que no sé muy bien cómo saldrá esto… Pero quiero hablar de esta magnífica novela que empecé en diciembre del año pasado y terminé en febrero de este año. Ahí es ná.

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Título: The Snow Child
Autora: Éowyn Ivey
¿Saga? Libro autoconclusivo.
Editorial: Reagan Arthur Books
ISBN: 9780316175678
Precio: 12€
Páginas: 386
Publicación: 1 de febrero de 2012
Sinopsis: Alaska, the 1920s. Jack and Mabel have staked everything on a fresh start in a remote homestead, but the wilderness is a stark place, and Mabel is haunted by the baby she lost many years before. When a little girl appears mysteriously on their land, each is filled with wonder, but also foreboding: is she what she seems, and can they find room in their hearts for her?
Written with the clarity and vividness of the Russian fairy tale from which it takes its inspiration, The Snow Child is an instant classic.
Traducción: Alaska, década de 1920. Jack y Mabel lo han invertido todo en un nuevo comienzo en una remota casa, pero la naturaleza es dura y Mabel está poseída por el bebé que perdió años atrás. Cuando una niña pequeña aparece misteriosamente en su tierra, ambos se sienten maravillados, pero también tienen un mal presentimiento: ¿es esa niña lo que parece? ¿Pueden ellos encontrar un hueco en su corazón para ella?
Escrita con la claridad y viveza del cuento de hadas ruso en el que se ha inspirado, The Snow Child es un clásico instantáneo.

RESUMEN
Jack y Mabel se han alejado de todo cuanto conocen y se han ido a vivir a Alaska. Su casa está cerca de un diminuto pueblo habitado por gentes amables y generosas, pero ellos no se sienten con el ánimo de hacer amistades, al menos por el momento.

Las cosas no marchan bien entre ellos desde que tomaron la decisión de abandonar Filadelfia y trasladarse a Alaska. Lo hicieron por un motivo de peso, por querer empezar de cero en un lugar diferente, pero, sobre todo, lo hicieron por Mabel.

Ella aún no ha logrado superar la pérdida de su único hijo. Siente que el mundo se le viene encima desde entonces y no se ve capaz de salir adelante, ni siquiera años después de la muerte del bebé. Ella, de hecho, ya es demasiado mayor como para volverlo a intentar, pero, aunque pudiera, no quiere. No podría soportar el dolor de nuevo, y además, Jack ya no la trata del mismo modo.

Jack tampoco lo ha superado, pero intenta no dejarse arrastrar por el pasado. Se esfuerza en sacar adelante su nueva casa, en cultivar la tierra y encontrar nuevas formas de ganarse la vida, y prefiere fingir que todo va bien, que Mabel ya no se lamenta por su hijo muerto, que todo está arreglado. Prefiere mirar hacia delante y olvidar el pasado.

Un día, sin embargo, Jack y Mabel, sin saber cómo, se encuentran unidos de nuevo. Es un momento fugaz y ambos lo saben, motivo por el cual lo disfrutan al máximo. Se dejan guiar por las risas, por el cariño, por la complicidad que los unió, y, llevados por la alegría momentánea, construyen un muñeco de nieve al que le dan la forma de una niña pequeña. Mabel, incluso, le regala su bufanda y sus guantes.

Al día siguiente, todo vuelve a la normalidad. Al día siguiente, Jack se va de nuevo a trabajar y Mabel sigue batallando contra la soledad y el dolor. Al día siguiente, es como si nada hubiera ido a mejor.

Pero algo ha cambiado.
La niña de nieve ya no está.
Mabel es la primera en verlo y casi no da crédito, pero… es verdad.

A partir de entonces, tanto Jack como Mabel empiezan a ver a alguien que rondathesnowchild1 por su casa. Es una niña pequeña, con la piel y el cabello tan blancos que parecen estar hechos de nieve, y lleva una bufanda y unos guantes como los que Mabel regaló a la niña de nieve que construyó con Jack. Va siempre acompañada de un zorro y no se atreve a acercarse a los adultos, pero, poco a poco, su confianza va creciendo. Les confiesa que se llama Faina, que vive a solas en el bosque, y Mabel poco a poco nota que la niña no soporta el calor, ni siquiera el poco que puede haber en su cabaña en mitad de la nieve.

Mabel se resiste a creerlo, pero todo parece indicar que Faina es, de hecho, su niña de nieve, la que ella y Jack construyeron. Ha cobrado vida y acude a visitarlos sólo a ellos porque ellos la crearon.
¿O no es así?

MI OPINIÓN
Espero no haber destripado demasiado de la novela. Esto, en realidad, no es más que el principio; a partir de la aparición de Faina pasan muchas cosas, sobre todo al final de la historia, y ahí entraré más tarde y avisando de los spoilers, como hago siempre. También espero haber traducido bien la sinopsis, porque algunas palabras se me han atascado. Si hay algún error, por favor, decídmelo y lo arreglaré 🙂

Empezaré diciendo que quise leer este libro porque Las Malas Hierbas escribieron una reseña sobre él; una reseña positiva, además, lo cual no suele ser muy frecuente viniendo de ellas (en esto las entiendo y suelo estar bastante de acuerdo con ellas). El caso es que su manera de hablar de este libro, de sus personajes, de la narración, de la trama, me llamaron la atención y me compré el libro por Amazon, literalmente, al día siguiente. En inglés, porque ellas habían mostrado las ediciones inglesas, porque habían hablado de la edición en inglés, porque pensé que sería una buena ocasión de soltarme un poco más leyendo en inglés y porque, sinceramente, en aquel momento ni siquiera sabía si ese libro estaba traducido al español (más tarde descubrí que sí).

Me alegro muchísimo de haber leído este libro en inglés. He tardado más en leerlo, sí, pero lo he disfrutado más, lo he saboreado poco a poco, me he tomado mi tiempo para pararme a comprender todas las palabras, todas las expresiones, todo lo que la autora quería transmitir, y he aprendido muchísimo. No sólo inglés, que también, sino también sobre Alaska, sobre la soledad, sobre la pérdida, sobre el duelo, sobre el valor, sobre la fuerza, sobre las ganas de salir adelante. Y sobre un cuento de hadas ruso del que jamás había oído hablar y que me ha encantado. ¡Más cuentos rusos, por favor!

La base de esta historia es real, pero mágica a la vez. Es real porque Jack y Mabel son personas que podrían existir, o haber existido, en nuestro mundo. Quién sabe; quizá, en los años veinte, hubo una pareja que, tras un suceso trágico, decidió dejarlo todo atrás y largarse a vivir a un paraje tan salvaje, sobrecogedor y mágico como es Alaska. Quizá, una vez allí, descubrieron que nada era tan fácil como hacer las maletas y abandonar tu hogar; que nada se supera de la noche a la mañana, ni siquiera después de años. Quizá, a pesar de todo, se sentían solos y desesperados, pero no sabían cómo expresar esos sentimientos o, siquiera, si debían expresarlos, así que callaron y siguieron adelante a pesar de todo.

Quizá, tras un breve momento de complicidad, crearon de la nada a una niña de nieve que cobró vida.

Por eso, por Faina, la base de esta novela también es mágica.

Faina es una niña real. Mabel y Jack pueden verla, tocarla, abrazarla, hablar con ella, ofrecerle comida y cama, regalarle ropa nueva. La niña respira, come, duerme en el bosque, tiene a un pequeño zorro de mascota, habla y crece, como todos los niños. Durante años, la pequeña acude a la cabaña de Jack y Mabel, bien a verla a ella mientras se ocupa de las labores de la casa, bien a buscarlo a él para ver cómo caza y, quizá, cazar con él.

Faina es el bálsamo AR-140109312que Jack y Mabel necesitaban. Su relación, herida de muerte, revive gracias a la aparición de esta niña, a la que ambos llegan a querer como si fuera su hija. Nadie más la ha visto, sólo ellos dos, lo cual significa que Faina ha decidido mostrarse sólo ante ellos, y Mabel está convencida de que esto se debe a que, en efecto, esa niña ha nacido de la estatua de nieve que ella y Jack construyeron en una de sus pocas noches de paz y felicidad.
Gracias a Faina, Mabel logra sanar sus heridas poco a poco.

Jack, no obstante, está convencido de que la niña procede de algún lugar, de que tenía unos padres, un hogar, y los ha perdido, motivo por el cual ha acudido en busca de ayuda a la casa más cercana al bosque; es decir, la de Jack y Mabel. Pero no está seguro, al menos no al cien por cien, y, dado que adora a Faina y que tanto él como su mujer se sienten mejor desde que ella está en sus vidas, decide acallar sus dudas y sospechas. ¿Por qué dejarse llevar por ellas cuando, al fin, su vida y la de su esposa están llenas de la luz que necesitaban?

La primera mitad del libro puede resumirse así. Mabel y Jack empiezan a revivir tras conocer a Faina, en especial la mujer, y todo está impregnado de esa magia y ese misterio que son el origen de la niña y su existencia en sí.

Creo que esa magia es aún mayor al leer el libro en inglés. Así se puede conocer de primera mano la pluma de la autora, cómo utiliza las palabras para definir a los personajes, cómo consigue transmitir todo lo que sienten en apenas dos frases. Además, hay un detalle en especial que me llamó la atención.

En inglés, al escribir, no usan el guión (—) que utilizamos en español para introducir los diálogos, sino las comillas (‘). Así, cuando Jack y Mabel hablan, y también otros personajes con los que interactúan, lo sabemos gracias a las comillas.

Pero, cuando Faina habla, no hay comillas.

Sé que sonará absurdo, pero creo que eso le da un toque mayor de magia a la historia. Faina habla, pero nunca se indica con la puntuación, sino con las palabras en sí, y tampoco llevan comillas los diálogos de los personajes que hablan con ella. Es decir, que, cuando Mabel o Jack hablan con Faina, tampoco hay comillas. Quizá la narración lo indica con un ‘Faina said’, ‘Jack asked’ o algo por el estilo, pero no hay comillas, no hay señal alguna de que eso sea un diálogo. Un pequeño ejemplo:

You should go to school, Faina, Mabel said.
I don’t want to, she answered. I like it in the woods.
I know, but it’s cold and dark out there. It’s dangerous for a little girl like you.
I’m strong. I can take care of myself.

No es un ejemplo literal del libro. No recuerdo dónde lo puse tras terminar de leerlo, sinceramente, así que no puedo poner una cita tal cual de la novela, pero recuerdo que había algún tipo de conversación por el estilo, porque Mabel, considerando que la niña de nieve ahora era real, quería que llevase una vida normal, que fuera a la escuela, que aprendiera y estudiara, pero Faina no estaba dispuesta a abandonar el bosque bajo ningún concepto.

Este ejemplo, pues, no es más que una pequeña muestra del toque de magia que la falta de comillas da a Faina. Es como si no fuese una humana real, como si siguiera siendo una niña de nieve. No sé si me estoy explicando bien, pero me da la sensación de que el hecho de no introducir el diálogo cuando ella habla es como si la autora estuviera dando a entender que Faina no es del todo real. Lo es, porque Mabel y Jack pueden interactuar con ella, pero, al mismo tiempo, no lo es, porque no se sabe de dónde salió, ni por qué no aguanta apenas el calor, ni cómo sobrevive ella sola en lo más alto de las montañas nevadas…
Para mí, la falta de comillas le da un toque sobrenatural a la existencia de Faina.

Entonces, sin embargo, llegamos a la segunda parte del libro. Aquí ya sí que va a haber spoilers, así que os aconsejo andar con ojo. Procuraré no extenderme demasiado.

SPOILERS
En la segunda mitad del libro, Jack y Mabel ya no son los únicos que ven a Faina. Garrett, el hijo de sus vecinos más cercanos, que les ha estado ayudando a cultivar la tierra y a cazar, ve un día a Faina cazando a un cisne y queda fascinado. La ya no tan niña le rehúye al principio, pero ambos tienen más o menos la misma edad, ambos frecuentan la casa de Mabel y Jack y ambos acaban conociéndose quizá un poco más de lo que deberían.

coverCuando los adultos descubren que Faina y Garrett no sólo se conocen, sino que mantienen una relación y, además, van a tener un hijo, enseguida deciden acogerlos a los dos y ayudarlos a sacar adelante a su pequeña familia. Jack y Garrett comienzan a construir una cabaña, mientras que Mabel se ocupa de ayudar a Faina con su embarazo y de intentar enseñarla a ser una buena ama de casa, ya que, al haber vivido en el bosque, la joven sabe cazar y sobrevivir, pero no llevar un hogar.

A mí, personalmente, esta parte ya no me gustó tanto… Me parece que el libro perdió parte de su magia aquí, porque ahora ya queda claro que Faina es real, que es una joven humana que se ha enamorado y que va a tener un hijo, y que debe, por tanto, aprender a ser una señorita y todas esas cosas que se suponía que una mujer debía ser y hacer (cosa que, por desgracia, se sigue pensando en la actualidad en muchos lugares del mundo).

En fin; Faina ya no era la niña salvaje que rehuía el contacto humano y que vivía a solas en el bosque, cazando y permitiendo solamente que se le acercaran Jack, Mabel y el zorro que la seguía a todas partes. El zorro, por cierto, murió a manos de Garrett, que le disparó casi porque sí, pero Faina, en lugar de enfadarse con él o, no sé, odiarle por matar a su animal y compañero, acaba acercándose a él, dejando que él la toque y, en fin, enamorándose de él. Y esto es algo que no puedo entender. Es como si a Faina no le importara su zorro. Como si Garrett, al que acaba de conocer, le importase más. Como si la vida del animal no valiese nada. Como si su zorro pudiera ser fácilmente reemplazado por el perro que Garrett le regala más tarde, como si tratase de compensarla.
A uno de mis perros me lo mata algún cabrón y no se me ocurre acercarme a él tan tranquila, como si nada. Sinceramente, yo lo mato.

El caso es que Faina empieza a perder fuelle como personaje, en mi opinión. De repente acepta residir en una casa cuando, de toda la vida, ha rechazado las invitaciones de Mabel y Jack de vivir con ellos en su cabaña, pues no podía soportar el calor y necesitaba regresar al bosque. No sé, creo que hubiera sido más interesante que Garrett se marchase con ella a lo alto del bosque, que viviesen allí juntos y que criaran a su hijo en lo salvaje, en el bosque, de la misma forma que ha vivido Faina siempre. ¿Por qué tiene que ser ella quien renuncie a su anterior vida? ¿No se supone que es ella quien apenas soporta el contacto con otras personas y, mucho menos, el calor? Me pareció muy egoísta por parte de Jack, Mabel y Garrett el que prácticamente la arrastrasen a vivir con ellos cerca del pueblo, cuando todos sabían de sobra que Faina necesitaba el frío.

Lo que sí me gustó fue el final. Faina es todavía muy joven cuando se queda embarazada y acepta mudarse junto a Garrett, así que nadie esperaría verla desaparecer, o morir, tan pronto, mucho menos cuando está a punto de dar a luz a un niño que la necesita.

No obstante, tras el parto, Faina desaparece.
No muere. No tiene complicaciones en el parto, más allá del dolor, pero Mabel la ayuda y todo sale bien.
Sólo que, cuando al fin Garrett y Jack conocen al pequeño, al entrar en la cabaña donde Faina acaba de dar a luz, ella ya no está.

No puede haberse ido por su propio pie, pues apenas acababa de sacar al bebé. No puede haber muerto, pues su cuerpo seguiría allí. No puede haber desaparecido de la nada, pues era real, tan real como el niño que acaba de tener.

Quizás se haya… derretido.

Era una niña de nieve, después de todo. No soportaba el calor. No bajaba a la cabaña de Jack y Mabel durante la primavera y el verano. No le gustaba la idea de trasladarse al pueblo, de vivir junto a más personas, de quedarse allí todo el año. No había sido ella quien había decidido vivir en una cabaña junto a Garrett; simplemente, se había dejado arrastrar.

Quizás el calor excesivo al dar a luz ha terminado por derretirla del todo.

Esto es algo que no se aclara en ningún momento. La autora lo deja en el aire, junto con el misterio del origen y la verdadera naturaleza de Faina, y eso es algo que me encantó. Le devolvió a la historia, al personaje de Faina, su magia, su misterio, los cuales había perdido al convertirse en la mujer de Garrett. No digo que esté mal que Faina se case y tenga un hijo, pero no creo que fuese algo que encajara con su naturaleza salvaje. ¡La niña prácticamente se ha criado a sí misma en mitad del bosque helado! No pienso que el mejor futuro para ella fuera ser “la esposa de”, “la madre de” y una perfecta ama de casa. Faina no. Faina no es así. Faina nunca hubiera sido feliz así; nunca hubiera podido aguantar mucho tiempo soportando esa vida, por mucho que quisiera a su familia. No es algo que ella pudiera elegir o no; simplemente, ella pertenece al bosque, al frío, a lo salvaje, no al calor de un hogar y una familia.

the_snow_child_by_cachava-d5ym0jgPor eso la última parte del libro no me gustó y, sin embargo, el final en sí mismo me encantó. Porque Faina pierde su origen, su misterio, su magia, pero éstos vuelven al desaparecer ella, al no quedar rastro de su existencia más que en la memoria de quienes la conocieron y quisieron y en el niño que dio a luz antes de derretirse.

Al menos, yo pienso que se derritió. No creo que pudiera desaparecer sin más y, dado que la autora no da una resolución en concreto, sino que deja el final abierto, opino que la chica no pudo aguantar más el calor y se terminó derritiendo. Es lo que yo veo más lógico, pero no quiere decir que fuera eso lo que sucedió. Quizás otro lector lo vería de otro modo, and that’s perfectly fine. Es, supongo, lo bueno de los finales abiertos (si es que tienen algo bueno).
FIN SPOILERS

Bien, aquí acaba esta reseña. Últimamente, las pocas veces que escribo una, me quedan kilométricas xD Supongo que es una manera de compensaros por la falta de reseñas en este blog, ya que, como sabéis, prefiero tirar de goodreads para contar lo que opino de un libro.

Pero hay novelas que se merecen, sí o sí, un hueco en El Jardín del Invierno, y The Snow Child, siendo, como es, una novela invernal, no podía faltar aquí.
Espero que os haya gustado esta reseña y que os animéis a leer el libro 🙂 Si es así, ¡contadme qué os parece! ^_^

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¡Nos leemos!

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