El jardín del invierno

Blog de reseñas literarias de @SilenZahra

Pídeme lo que quieras ahora y siempre, Megan Maxwell

¡Hola a todos!
He pasado mucho tiempo sin subir una reseña y es mayormente debido a lo que me sucedió con la erasmus, pasaos por aquí si os queréis enterar. Ahora ya estoy a punto de empezar las clases con normalidad, así que espero ir subiendo una o dos reseñas por semana 🙂

pidemeloquequieras2

Título: Pídeme lo que quieras, ahora y siempre
Autora: Megan Maxwell
¿Saga? Pídeme lo que quieras #2.
Editorial: Planeta
ISBN: 9788408105473
Número de páginas: 432
Publicación: Febrero de 2013
Género: Romántica, erótica
Sinopsis: Después de provocar su despido de la empresa Müller, Judith está dispuesta a alejarse para siempre de Eric Zimmerman. Para ello y para reconducir su vida decide refugiarse en casa de su padre, en Jerez. Atormentado por su marcha, Eric le sigue el rastro. El deseo continúa latente entre ellos y las fantasías sexuales están más vivas que nunca, pero esta vez será Judith quien le imponga sus condiciones, que él acepta por el amor que le profesa. Todo parece volver a la normalidad, hasta que una llamada inesperada los obliga a interrumpir su reconciliación y desplazarse hasta Munich. Lejos de su entorno, en una ciudad que le resulta hostil y con la aparición del sobrino de Eric, un contratiempo con el que no contaba, la joven deberá decidir si tiene que darle una nueva oportunidad o, por el contrario, comenzar un nuevo futuro sin él.

RESUMEN
Judith se separó de Eric de forma drástica y abrupta y se marchó a Jerez, junto a su padre, donde está tratando de rehacer su vida. Durante un tiempo se encierra en sí misma, queriendo olvidar a Eric y sin permitir que nadie le hable sobre el tema.

Pero él no va a dejarla marchar tan fácilmente. Tras buscarla incansablemente, Eric da finalmente con ella y emplea toda su artillería para recuperarla. Sin embargo, Judith está ya harta de él y no va a ponérselo fácil en absoluto…

Después de todo lo sufrido, de la desconfianza, de los celos, de los cabreos… Judith se ha cansado de tener que soportar los malos humos de su ahora exjefe y prefiere continuar con su vida lejos de él.
Por desgracia, no le va a resultar tan sencillo como pensaba…

MI OPINIÓN
Como sabéis, la primera parte de esta saga no me dejó del todo convencida y casi estaba dispuesta a no seguir con ella. Sin embargo, el segundo libro me lo regalaron, y para qué negarlo, he de admitir que un poquito intrigada sí que me quedé. De modo que me decidí a darle una oportunidad y, sinceramente, me ha convencido un poquito más que el primero.

Personajes. Judith y Eric siguen siendo igual de testarudos, cabezotas y orgullosos que en la primera parte, y por tanto, ambos me desesperaban. Ella… yo diría que está un poco loca, porque a veces tiene algunas salidas, algunos prontos, que te quedas pensando: “¿Pero qué hace/dice esta loca?” Por lo menos esa era mi reacción xD Es que parece que actúa para enfadar a Eric, de verdad…

Claro que él tampoco tiene ningún derecho a prohibirle nada y eso es algo que ambos deberían haber hablado desde un principio. Porque, tras el broncazo del primer libro y la reconciliación (era obvio que la habría, o no merecería la pena que hubiese otra novela), Judith se muda a Alemania, con él y su familia, pero parece que el propio Eric no la quiera allí.

No sé, a medida que avanza la historia, vemos cómo Judith trata de encajar en el hogar de su Iceman, pero es él quien no se lo permite. Casi no le deja acercarse a su sobrino Flyn (quien, por cierto, menuda telita tiene), no quiere que decore un poco la casa a su gusto (a fin de cuentas, ahora ella también vive allí, así que tiene derecho, ¿no?) y ni siquiera le “permite” hacer lo que ella ya está habituada a hacer desde que vivía en España, como por ejemplo, el motocross.

En fin, yo en la relación de ellos dos veo que falla la confianza. Que se querrán muchísimo y disfrutarán muchísimo del sexo, pero que ella tenga que ocultarle a él que aún practica motocross y ciertas cosas más que van apareciendo poco a poco, precisamente porque él es un “ogro” que se enfada si ella no hace lo que él desea… No ya en el ámbito del sexo, sino en todo. Vamos, el motocross es un ejemplo. Judith, y no es la única, debe ocultarle ciertas cosas a Eric para no “hacerlo enfadar”, pero ¿quién demonios se cree él que es para poderle prohibir nada a ella?

Al margen de la pareja protagonista, he de decir que Flyn es detestable. De acuerdo, es un niño y no ha tenido una vida fácil, pero creedme cuando os digo que se las trae. Luz, la sobrina de Judith, sabe comportarse mucho mejor aun siendo más pequeña, y a ella no te dan ganas de darle una bofetada de vez en cuando para bajarle los humos; cosa que sí sucede con el sobrino de Eric.

Por otro lado, una constante en las novelas de esta mujer es que siempre, SIEMPRE, la familia de alguno de los implicados (o de los dos) tiene que meter las narices en su relación de pareja. El ejemplo más claro que se me ocurre (de otras novelas de Megan, I mean) es Los príncipes azules también destiñen. Y en ¿Y a ti qué te importa?, el cual reseñaré próximamente, también ocurre lo mismo. Vale que la familia desee que los dos protagonistas acaben juntos, pero es cosa de ellos el solucionar las cosas o no. El que tengan que meterse de por medio y tratar de convencerlos para que perdonen al otro (o lo que sea), a mí me parece excesivo. De metomentodo.

Escritura. Esta saga, a diferencia de otras novelas de Megan, está escrita en primera persona desde el punto de vista de Judith. He de decir que, comparándola con los otros libros de la autora, el estilo me parece mucho más claro, más cuidado; pero al mismo tiempo, también se repite demasiado. Si me diesen un euro por cada vez que la palabra “sonrío” aparece en esta segunda novela, ahora mismo sería rica; y lo mismo con otras muchas expresiones que Megan explota hasta la saciedad (por ejemplo, la de veces que Judith se refiere a Eric como “mi alemán” o “mi Iceman”).

Edición. Psché… Las portadas de los tres libros de la saga me parecen calcaditas a las típicas de literatura erótica que saturan ahora las librerías. Un fondo negro con un objeto cualquiera en el centro, bien sea una corbata, un gemelo o, en este caso, una flor. Todas iguales, así que en esto, me temo, suspendida.

Historia. Por suerte, en este segundo libro nos encontramos menos escenas sexuales, y las que hay, por lo menos a mí, ya no “sorprenden” tanto debido al hecho de que ya aparecieron algunas bastante fuertes en el primer libro. Aquí la trama principal consiste en ver cómo Judith se adapta a su nueva vida en Alemania, junto a su Iceman y ganándose poco a poco al rebelde Flyn; y eso es lo que me ha enganchado, el ver cómo Judith aprendía a desenvolverse en ese nuevo entorno. Las escenas sexuales me han parecido un simple añadido a dicha trama.

¿Lo mejor? La trama principal.
¿Lo peor? La relación, tan llena de secretos, de Eric y Judith.

¿Lo recomiendo? Si te has leído el primer libro y tienes curiosidad, morbo o simplemente te apetece, go on. Y si el primero no te convenció, quizás éste sí lo haga; a mí me ha pasado.

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Quiérome mucho, Regina Roman

¡Hola a todos!
Tras varios días de pausa, regreso con una nueva reseña 🙂 Aviso que va a ser bastante larga…

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Título: Quiérome mucho
Autora:Regina Roman
¿Saga? Libro independiente.
Editorial: Versátil
ISBN: 9788492929894
Número de páginas: 292
Publicación: Junio de 2013
Género: Realista, humorística
Sinopsis: NO LEER EN PÚBICO: PROVOCA ATAQUES INCONTROLADOS DE RISA.
Vamos a ver, ¿qué hay de malo en ser demasiado servicial? ¿Y en estar siempre dispuesta a echar una manita? ¿Acaso no es bonito tener siempre en la punta de la lengua un “Tranquila, que eso ya lo hago yo”? Pues eso, que te puedes encontrar por el camino con aprovechados desaprensivos que te exprimirán como un limón.
Marina es una chica lista, pero tiene un gran problema: es incapaz de decir no. Y para colmo se topa con Adela que peca de lo mismo, añadida su encarnizada lucha contra los kilos de más.

RESUMEN
Marina es una chica sumisa que vive con el agua al cuello debido a su hipoteca y que prácticamente no se quiere a sí misma. Constantemente se deja pisotear por absolutamente todo el mundo: los que la entrevistan para posibles nuevos trabajos, los “abusones” de las oficinas, los hombres… ¡Incluso por su propia madre!

Es por esto que Marina no es feliz. No está contenta consigo misma, siempre busca agradar a absolutamente todo el mundo y eso, en una sociedad tan cruel como la nuestra, sólo le acarrea disgustos, ya que las personas que la ven tan dispuesta a ayudar no saben sino aprovecharse de ella en lugar de agradecer su desinteresada ayuda.

Y pese a que Marina no puede más y desea que, por una única vez, alguien piense un poquito en ella… no quiere cambiar. Nunca lo ha pretendido. Su madre la educó para que se entregara a los demás, para que se desviviera por contentar al mundo, y por eso Marina ahora no sabe cómo hacer para ser feliz sin parecer una completa egoísta.

Ahora, en su nuevo trabajo, Marina va a conocer a una serie de personas que, muy poquito a poco, la ayudarán a cambiar, a aceptarse a sí misma y a quererse… o eso querría ella, claro. Porque del dicho al hecho hay un buen trecho y ella siempre ha sido demasiado generosa…

MI OPINIÓN
Este  libro no tiene una trama claramente definida. De hecho, personalmente he de decir que no le he encontrado apenas sentido. Me explico: la historia trata de la superación personal de Marina, de cómo consigue quererse a sí misma por encima de los demás y se deja querer por quien realmente la aprecia… o eso parece.
Porque, no, señores, no. No os dejéis engañar. Al empezar el libro y encontrarte con semejante protagonista, esperas que poco a poco sucedan cosas en la novela que la vayan haciendo cambiar, evolucionar, convertirse en una nueva Marina.

Pues qué va. La chica se pasa toooooooooodo el libro sufriendo por no ser feliz, queriendo siempre agradar a todo el mundo, poniendo a cualquiera por delante de sí misma y sin pararse ni medio segundo a considerar sus propios deseos y tratar de alcanzarlos. Incluso aunque se encuentre con pequeñas pistas o con personas que pretendan servirle de lección para que deje atrás esa actitud, ella en ningún momento cambia y hasta se menosprecia tantísimo a sí misma, que está dispuesta a seguir la senda que otros le marcan, aunque no implique para ella más que sufrimiento.
En mi opinión, las señales deberían haber llegado antes, y el final, haber sido menos precipitado. Pero vayamos por partes…

Personajes. Marina Valdemorillos es quien cuenta toda esta historia en primera persona, motivo por el cual no podemos dudar ni por un segundo de que la chica no es feliz, que está siguiendo un camino en la vida que otros han marcado para ella. Bien es verdad que se marchó de su pueblo (por suerte para ella, porque menuda madre tiene) y se plantó en Madrid a buscarse la vida, pero con una personalidad tan anulada, sólo ha conseguido que la contraten como menos de lo que ella realmente es: una economista preparada para afrontar cualquier situación.
Si tuviera las agallas necesarias, estaría perfectamente colocada en una empresa de renombre y su presencia allí sería imprescindible. Pero… sólo es Marina, una chica demasiado sumisa y mojigata que se deja manejar por absolutamente cualquiera.

Pero peor lo tiene Adela. Su nueva compañera de oficina es una mujer algo rellenita, con complejo de inferioridad y casada con un marido con el que no comparte techo. Y además también es una marioneta en manos de a quien se le antoje manejarla…
Como se suele decir, se han juntado el hambre con las ganas de comer. Ni Marina ni Adela saben cómo hacer para ser felices, pues supuestamente deberían serlo al contentar a los demás. Pero, al no recibir más que desprecio e indiferencia, ninguna de las dos es en absoluto feliz por ayudar a los demás. El problema es que no son capaces de dejar de ser así…

Sinceramente, yo las encuentro a las dos pavas y torpes. Desde lejos se ve cómo los “buitres” de su oficina se burlan de ellas y abusan de su disposición (en especial la dichosa Tati… mal bicho), y ellas sufren y ni siquiera tratan de explicarse porque están habituadas a ser pisoteadas. Lo peor es que gente así hay en todos sitios, y yo de verdad que no puedo entender cómo aceptan ser pisoteados y anulados sin siquiera tratar de imponerse. Sin luchar. No lo comprendo, y por eso muchísimas veces odié más a Marina y a Adela, por no decir “esta boca es mía”, que a las personas que abusaban de ellas. ¡Espabilad, joder, que hacen con vosotras lo que quieren y ni os quejáis!

Una de esas personas es la ya mencionada Tati. Menuda zorra mala, en serio, cuánto odio inspira. Roberto, el maridito de Adela, es otro que tal baila; eso ni es un marido ni es nada. Filiberto, regular; se salva porque desaparece de escena bastante pronto, y de forma precipitadísima en mi opinión (aprovecho para comentar que Cayetana, la súper-amiga de Marina, bien podría haber evitado el ser mencionada tantísimas veces, porque lo que es aparecer, en toda la novela NO aparece). Luego están Julia y el Pepecharlie, la prima y el ex de Marina respectivamente, que se presentan en su casa por toda la cara y cada uno con motivos nada claros que, cómo no, tienen como objetivo aprovecharse de ella y manejarla a su antojo…

Pero la que se lleva la palma es la madre de Marina. Incluso más que el Pepecharlie de marras. SPOILER: La madre de Marina no para de reprocharle a su hija el que se largara a Madrid y, en lugar de alegrarse de que tenga una carrera, un trabajo y se haya buscado la vida, sólo desea que vuelva a casa, se case con el Pepecharlie y tenga muchos hijos con él. Esto, claro está, es lo que contentaría a la madre de Marina, no a la propia Marina. Y cuando ella duda de si hacer lo que su buenísima progenitora le ordena (ni recomienda ni leches; ordena), mamá empieza a decir que si hay que ver qué hija más mala tengo, que si no me quiere ni un poquito, que si menuda egoísta, que si no para de darme disgustos… Es decir, que no mira en absoluto por la felicidad de Marina, sino por la suya propia. Y la suya es que su hija esté en el pueblo, casada con un hombre al que no quiere y ejerciendo de ama de casa. Y luego la egoísta es Marina. En serio, es que yo flipaba. ¿De verdad existen las madres así? FIN SPOILER.

Escritura. A este respecto tengo algo muy interesante que comentar. En general, el estilo de la autora me parece fresco y que engancha, pero eso de reírte a carcajadas que dice en la contraportada… ni en broma. A mí este libro me ha cabreado más que hacerme reír. Pero en fin, lo que quería comentar es que, durante la novela, una de las compañeras de trabajo de Marina le da una lección sintáctica: “No se pone coma entre el sujeto y el verbo”. Y sin embargo, a lo largo de toda la narración te encuentras constantemente frases en las que el sujeto es separado del verbo a través de una coma. Vamos, que la autora se contradice a sí misma. Me resultó tan absurdo que, fijaos, fue lo único de lo que me reí xD

Edición. La verdad es que no me convence demasiado. El título del libro da a entender que Marina, poco a poco, va aprendiendo a quererse a sí misma, pero es que no es así. Marina no cambia en toda la novela. De modo que ya el título, desde mi punto de vista, engaña. Al igual que la chica de la portada, que aparece tan feliz, riéndose a carcajada limpia, rodeada de papeles y enfundada en su estilo flower power… Si no fuera por el hecho de estar riéndose, podría ser la protagonista, porque, madre mía, qué forma más espantosa de vestir tiene esta chica. En mi opinión, ¿eh? Que quede claro.

Historia. Como ya he comentado, este libro no tiene una historia definida. Simplemente vamos viendo cómo Marina, tras seis meses en el paro, busca trabajo desesperadamente, mientras se deja manejar por cualquiera que se le ponga a tiro, y cuando finalmente da con uno, de nuevo vuelve a ser pisoteada sin compasión. Y ella no se queja. Siempre quiere agradar al prójimo sin pensar ni un poquito en sí misma. Lo que más rabia me daba, entre otras cosas, era que ni siquiera se concediera a sí misma la oportunidad de conocer a Roman, el “bomboncito” del parque, que parece mostrar un claro interés en ella. Marina se quiere tan poquísimo a sí misma, por no decir nada, que casi acepta lanzarse de cabeza a los brazos de un hombre al que ya no quiere en lugar de darse la oportunidad de encontrar un amor de verdad. El cual, quizá, sea Roman.

Por no hablar del final… SPOILER: Tras muchas lecciones por parte de muchas personas, Marina finalmente reacciona. En las dos últimas páginas, poco antes de la palabra FIN, suelta un discursito muy bonito sobre el quererse a uno mismo por encima de todo… Y entonces, ahí está, FIN. Es decir, que Marina, supuestamente, cambia, pero es sólo y exclusivamente al final. Y claro, viendo la de situaciones por las que ha atravesado esta chica sin reaccionar, ¿quién nos asegura a los lectores que Marina realmente ha cambiado y ya no es sumisa? No sé, si al menos hubiera unas páginas más en las que se ve cómo ahora impone su voluntad por delante de la de los demás, pues mira… No sé, no estaría mal que se demostrara que ahora realmente se quiere a sí misma. Pero ahí, en el epílogo, a prisas y sin una escena que lo probase… Yo no me lo creí. FIN SPOILER.

¿Lo mejor? Que se haya terminado.
¿Lo peor? Todo.

¿Lo recomiendo? Ni en broma. Yo sólo conseguí cabrearme leyéndolo.

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